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dilluns, 6 de febrer del 2017

Comentaris a la guia ESC/EAS 2016 sobre el tractament de les dislipemies




Font original
Guía ESC/EAS 2016 sobre el tratamiento de las dislipemias

Grupo de Trabajo de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) y la European Atherosclerosis Society (EAS) sobre el Tratamiento de las DislipemiasRev Esp Cardiol. 2017;70:115.e1-e64

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INTRODUCCIÓN
En el presente artículo se comenta la recientemente publicada guía para el tratamiento de las dislipemia de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), junto con la Sociedad Europea de Aterosclerosis y con una contribución especial de la Sociedad Europea de Prevención Cardiovascular y Rehabilitación1. El Comité de Guías formó un grupo de trabajo compuesto por miembros de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) para realizar los comentarios sobre estas.

A continuación, y siguiendo el mismo orden de apartados que ofrece la guía, se comentan sus aspectos más importantes.
PREVENCIÓN
En este apartado es de destacar que, por primera vez, la guía insiste en la importancia de las intervenciones poblacionales: cuanto menos se interviene en la población, más hay que hacerlo en el individuo y viceversa. Además, se destaca que la intervención poblacional sobre la modificación del estilo de vida es más coste-efectiva que los tratamientos farmacológicos. Todo ello se aborda en profundidad en la guía de prevención cardiovascular, que fue objeto del oportuno análisis y comentario2.
RIESGO CARDIOVASCULAR
El riesgo SCORE se sigue manteniendo con grupos muy similares. Los cambios que se producen con respecto a la guía de 20113 están en línea con los propuestos por otras guías anteriores. Los cambios que aparecen en esta guía son (tabla 1):
  • Pacientes con insuficiencia renal. En la categoría de muy alto riesgo, solo se incluye a los pacientes con insuficiencia renal (IR) grave: filtrado glomerular < 30 ml/min; aquellos con IR moderada pasan a categoría de alto riesgo.
  • Salen de la categoría de riesgo muy alto los pacientes diabéticos sin afección de órgano diana y sin otro factor de riesgo asociado, y pasan a la de alto riesgo. En esta categoría de alto riesgo entran los que tienen algún factor de riesgo vascular muy marcado (presión arterial ≥ 180/110 mmHg o colesterol > 310 mg/dl).
Tabla 1. Objetivo terapéutico en la dislipemia: el cLDL. ¿Qué ha cambiado respecto a guías anteriores?
Guía ESC 2016 sobre dislipemias 1Guía ESC 2011 sobre dislipemias3
Muy alto riesgo: enfermedad cardiovascular establecida, DM2 con lesión de órgano diana como proteinuria o con un factor de riesgo grave asociado como tabaquismo, hipertensión o dislipemia, insuficiencia renal crónica grave (TFG < 30 ml/min/1,73 m2) o riesgo cardiovascular a 10 años ≥ 10%: cLDL < 70 mg/dl o reducción > 50% si cLDL entre 70 y 135 mg/dlMuy alto riesgo (enfermedad cardiovascular establecida o riesgo cardiovascular a 10 años ≥ 10%; se incluía en este apartado la DM2 aislada, la DM con daño en órgano diana y la insuficiencia renal moderada-grave aislada): cLDL < 70 mg/dl o reducción > 50% si no se alcanza el objetivo con independencia del cLDL basal
Alto riesgo: elevación marcada de un factor de riesgo, como colesterol > 310 mg/dl (p. ej., hipercolesterolemia familiar) o presión arterial ≥ 180/110 mmHg, DM2 no incluida en la categoría de muy alto riesgo (teniendo en cuenta que las personas jóvenes con DM1 pueden tener riesgo bajo o moderado), insuficiencia renal crónica moderada (TFG 30-59 ml/min/1,73 m2) o riesgo cardiovascular a 10 años ≥ 5% y < 10%): cLDL < 100 mg/dl o reducción > 50% si cLDL entre 100 y 200 mg/dlAlto riesgo (riesgo cardiovascular a 10 años ≥ 5% y < 10%): cLDL < 100 mg/dl (no se incluía en este apartado la recomendación de la reducción > 50%)
Riesgo moderado o bajo (riesgo cardiovascular a 10 años < 5%): cLDL < 115 mg/dlRiesgo moderado o bajo (riesgo cardiovascular a 10 años < 5%): cLDL < 115 mg/dl
cLDL: colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad; DM: diabetes mellitus; ESC: Sociedad Europea de Cardiología; TFG: tasa de filtrado glomerular.

Entre las novedades también destaca que se define mejor a los pacientes con eventos cardiovasculares previos o enfermedad cardiovascular documentada. Por otra parte, también se aborda el problema de la edad en la subestimación del riesgo de los pacientes jóvenes y en la necesidad de recalcular el riesgo de los pacientes que caen en «riesgo intermedio» cuando tienen otros factores, mencionados en la guía, que pueden incrementarlo. No obstante, la guía no señala con claridad qué factores concretos originan una reclasificación significativa del riesgo, por lo que sería aconsejable su uso para reclasificar a los pacientes de riesgo intermedio.
PARÁMETROS LIPÍDICOS
Este apartado no ha cambiado prácticamente respecto a guías previas3. Recientes estudios sobre el colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad (cHDL) alertan que esta es una molécula compleja con diferentes subfracciones y que la presencia de cHDL disfuncionante tendría más valor para la aparición de la ateroesclerosis que las propias concentraciones de cHDL. Se reconoce que los triglicéridos (TG) también son un factor de riesgo independiente, pero no aparecen en las recomendaciones de objetivos terapéuticos. Otra novedad de la guía es que aclara que no se recomienda el ayuno para el análisis del perfil lipídico.
OBJETIVOS TERAPÉUTICOS
Este era uno de los apartados que se esperaban con mayor interés, tras el intensísimo debate que surgió con la publicación de las guías estadounidenses de finales de 20134. Lo cierto es que establecer un nivel concreto como objetivo de colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad (cLDL) resulta arbitrario, puesto que el riesgo es continuo y se expresa por una línea de regresión. Los autores de la guía europea actual se detienen en justificar ese objetivo, que siguen colocando en 70 mg/dl (para los sujetos de muy alto riesgo, que incluyen a aquellos en prevención secundaria), aunque aceptan genéricamente que lo mejor es reducir el cLDL lo más posible. En concreto, poner una cifra objetivo ayuda a la comunicación médico-paciente, a la adherencia y el cumplimiento e individualiza y personaliza el tratamiento. Además, existe un criterio adicional: si no hay objetivo, no es preciso el control, lo que desmotiva al paciente y al médico en alcanzarlo. La SEC en su momento5 ya se posicionó a favor de la directriz de la ESC, que sigue inalterable. Es importante saber que recientemente se ha hecho una actualización de las guías norteamericanas6 en la que se vuelve a hablar de objetivos de control de cLDL.
ESTILOS DE VIDA PARA MODIFICAR LOS LÍPIDOS
Los hábitos de vida, y especialmente los factores dietéticos, cada vez tienen más importancia no solo para mejorar el perfil lipídico, sino también para prevenir o mejorar otros factores de riesgo cardiovascular, como la presión arterial y la glucemia. Asimismo, la evidencia disponible ha mostrado que determinados patrones de dieta pueden contribuir a la prevención de la enfermedad cardiovascular. 

La dieta mediterránea sube aún más escalones tras los resultados del estudio PREDIMED7 en la prevención primaria de la enfermedad cardiovascular en pacientes con alto riesgo cardiovascular, la mayor aportación científica española a esta guía. La dieta mediterránea suplementada con productos como el aceite de oliva virgen extra o los frutos secos (nueces, almendras, avellanas…) debe fomentarse cultural, comercial y sanitariamente. Aunque se recomienda el consumo genérico de pescado, especialmente azul, 2 veces por semana, los fracasos de los últimos estudios aleatorizados con omega3 en prevención secundaria desaconsejan suplementar con estos productos.
Aunque se describe que hay que sustituir parte de la grasa saturada por ácidos grasos poliinsaturados y monoinsaturados, se debería aconsejar que es mejor la sustitución de grasa saturada con monoinsaturada, especialmente la derivada del aceite de oliva virgen. Los ácidos grasos monoinsaturados también mejoran la sensibilidad a la insulina, disminuyen los triglicéridos y, a diferencia de los poliinsaturados, no disminuyen o pueden aumentar el cHDL. También se debería insistir en que, con los datos científicos disponibles, lo importante no es la cantidad de grasa que se consume, siempre que no sea superior al 35% de las calorías totales como recomienda las guía, sino su calidad.

En la prevención dietética de la enfermedad cardiovascular, merece destacar la importancia de disminuir la ingesta de ácidos grasos trans, cuya principal fuente son los ácidos grasos poliinsaturados parcialmente hidrogenados de origen industrial. Estos tienen un efecto negativo en el perfil lipídico, pueden contribuir a la aparición de diabetes mellitus y aumentan el riesgo cardiovascular.
Con respecto al consumo de alcohol, se recuerda que aumenta la concentración de triglicéridos, por lo que se debe recomendar a los sujetos con hipertrigliceridemia, aunque sea leve, que eviten consumirlo. También la guía destaca que una reducción moderada del peso cuando haya sobrepeso junto con actividad física regular es una medida muy eficaz para prevenir la diabetes tipo 2 y mejorar las anomalías metabólicas, incluidos el perfil lipídico y la resistencia a la insulina.

Las guías dedican cada vez más espacio a los suplementos dietéticos y los alimentos funcionales, lo que parece pertinente por su crecimiento exponencial en el mercado, el creciente interés de la población por su consumo y la presión publicitaria. La guía aclara que hay evidencia de que ciertos productos reducen la concentración de colesterol, especialmente los fitosteroles (2 g diarios reducen el cLDL un 7-10%) o algunos de inspiración oriental, como la levadura roja de arroz (que posee una acción similar a las estatinas). Sin embargo, las evidencias, más allá de la reducción de lípidos, son escasas en cuanto a la eficacia para reducir eventos cardiovasculares, y tampoco hay estudios de seguridad a cierto plazo. Todo indica que su consumo irá en alza, por lo que sería muy deseable efectuar ensayos rigurosos.
FÁRMACOS PARA EL TRATAMIENTO DE LA HIPERCOLESTEROLEMIA
Respecto al tratamiento farmacológico de las dislipemias, las estatinas siguen siendo la piedra angular de la terapia hipolipemiante, lo que se ha corroborado una vez más en el último ensayo (HOPE 3, NCT00468923), que muestra la reducción de morbimortalidad con una estatina de alta potencia (rosuvastatina 10 mg) en pacientes de riesgo cardiovascular intermedio.
Diversos metanálisis indican que el beneficio clínico de las estatinas es bastante independiente del tipo de estatina, pero está muy relacionado con la reducción de cLDL alcanzada y, por lo tanto, el tipo de estatina debería reflejar el objetivo de cLDL del paciente concreto. En esta guía se reproduce de nuevo la figura que se publicó ya en guías previas en relación con la diferente capacidad de reducción porcentual de cLDL que se consigue con las diferentes estatinas.
Además de recordar el mecanismo de acción, se revisan los principales efectos adversos de estos fármacos, como problemas musculares o hepáticos. En la guía actual se confirma la capacidad diabetogénica de las estatinas, ya señalada en la guía anterior3, el riesgo es mayor para los pacientes más añosos y aquellos que tienen otros factores de riesgo de diabetes. Pero no todas las estatinas son iguales. Así, la posibilidad de sufrir diabetes es mayor con las estatinas más potentes a las dosis más altas. Merece la pena destacar que la Agencia Española del Medicamento ha recogido en la ficha técnica que la pitavastatina no produce un aumento de nuevos casos de diabetes.

Un efecto adverso que previamente no se había documentado es el de las posibles complicaciones renales, aunque los autores reconocen que este aspecto este aún en debate. Se ha comunicado una frecuencia aumentada de proteinuria con todas las estatinas, aunque se ha analizado con mayor detalle con la rosuvastatina. En cuanto a la función renal, un reciente análisis Cochrane no ha observado efecto beneficioso de las estatinas en el aclaramiento de creatinina, pero tampoco efectos deletéreos. El último párrafo se dedica a recordar las posibles interacciones cuando se utilizan ciertas estatinas, principalmente las relacionadas con el metabolismo hepático por la vía del citocromo P450. El apartado de estatinas finaliza, como en guías previas, con las combinaciones de estatinas y fibratos, combinación que puede potenciar el riesgo de miopatía. Este riesgo es mayor con gemfibrozilo, por lo que debe evitarse esta combinación, y parece menor con fenofibrato, bezafibrato o ciprofibrato.
Nada nuevo que añadir respecto a guías previas sobre los secuestradores de ácidos biliares. No se han demostrado beneficios en estudios de morbimortalidad con estos agentes, y su principal limitación es la mala tolerabilidad debido a la elevada frecuencia de efectos adversos gastrointestinales. Al no haber habido ninguna novedad en los últimos años, el apartado dedicado a estos fármacos en la guía actual es idéntico al de guías previas.

Esta guía presenta de forma resumida los hallazgos beneficiosos del estudio IMPROVE-IT8, en el que se observa que la reducción de cLDL más allá de 70 mg/dl es beneficiosa, sin efectos adversos añadidos, aun cuando el fármaco no sea una estatina. La baja incidencia de enfermedad coronaria con cifras bajas de cLDL en sujetos con defectos genéticos de la proteína inhibida por ezetimiba (NPC1L1), junto con los resultados del IMPROVE-IT respaldan la indicación de la ezetimiba en combinación con estatinas cuando estas no logran el objetivo de cLDL. Eso es un hito muy novedoso en la guía de 2016, que solo se apuntaba con cautela en guías previas.

En cuanto a los inhibidores de la PCSK9, se presentan como un abordaje terapéutico absolutamente novedoso. Ni siquiera se alude a ello en el apartado de perspectivas terapéuticas futuras de guías previas. Este nuevo tipo de abordaje se basa en la administración subcutánea de un anticuerpo monoclonal específico contra esta proteína (PCSK9), que a su vez inactiva al receptor de LDL. Los I-PCSK9 se administran cada 14 o 28 días, y la Food and Drug Association y la Agencia Europea del Medicamento tienen aprobada ya la comercialización de 2 presentaciones: evolocumab y alirocumab. En la guía se hacen comentarios sobre su extraordinaria potencia de reducción de cLDL, que puede situarse entre el 50 y el 70%, independientemente de que se dé a pacientes en tratamiento con estatinas u otros hipolipemiantes y de su baja incidencia de eventos adversos, y se apunta con tibieza que pueden reducir la trigliceridemia. Se exponen los potenciales candidatos a su administración que, de manera resumida, serían pacientes con cardiopatía isquémica, con alto riesgo cardiovascular o con hipercolesterolemia familiar heterocigota que no alcanzan los objetivos terapéuticos con dosis máximas de estatinas o que no las toleran. Es de resaltar, aunque sea circunstancialmente, que la aglutinación de varios estudios en fase III apunta claramente a una reducción de la morbimortalidad cardiovascular, lo que apuntalaría la idea de que reducciones importantes de cLDL, bajando bastante más allá de 70 mg/dl, siguen añadiendo un beneficio cardiovascular, como ya indicaba el estudio IMPROVE-IT8, aunque ese plus de descenso se haga con otros fármacos que no sean las estatinas.

Próximamente se conocerán los resultados de estudios de morbimortalidad de estos agentes, lo que seguro obligará a reescribir las últimas guías clínicas ESC/EAS, siempre que los resultados sean tan importantes como se adivinan, aunque algunas experiencias con fármacos hipolipemiantes previos obligan a tener una razonable cautela al hacer estos comentarios.

Por otra parte, en esta guía se recoge la retirada de los preparados farmacéuticos con ácido nicotínico, ya que no solo no se demostró reducción de la morbimortalidad cardiovascular, sino que también desvelaban un aumento significativo de eventos adversos.

Las nuevas guías clínicas mencionan las potenciales combinaciones de fármacos: estatinas con inhibidores de la absorción de colesterol (ezetimiba) (recomendación IIa B), estatinas con secuestradores de ácidos biliares (resinas) (recomendación IIb C), resinas con inhibidores de la absorción de colesterol, estatinas con fitosteroles, aunque no hay ensayos clínicos que avalen el beneficio en la reducción de episodios cardiovasculares de estas 2 últimas combinaciones. Las principales novedades son que se mejoran los niveles de evidencia de la combinación estatinas + ezetimiba tras los resultados del estudio IMPROVE-IT8, que se recomienda con evidencia IIb C la combinación de antagonistas del PCSK9 cuando los objetivos de cLDL no se han alcanzado con dosis máximas toleradas de estatinas, combinadas o no con ezetimiba, lo que posiblemente mejore en la nueva edición de las próximas guías, tras la publicación inminente de los estudios de morbimortalidad con esas combinaciones, y que se abandona la recomendación de añadir ácido nicotínico a la terapia combinada.
FÁRMACOS PARA EL TRATAMIENTO DE LA HIPERTRIGLICERIDEMIA
En esta edición de la guía se insiste en el papel que desempeñan los TG como factor de riesgo cardiovascular, con una mayor asociación de la concentración de TG no en ayunas que en ayunas9. Datos recientes de estudios genéticos que utilizan un diseño de aleatorización mendeliana han concordado en relacionar tanto la concentración de TG no en ayunas como el colesterol residual con mayor riesgo de eventos cardiovasculares y mortalidad por todas las causas10. El colesterol residual, determinado como TG – (cHDL + cLDL), se considera como uno de los principales factores de riesgo de arterioesclerosis y eventos cardiovasculares11 y un marcador indirecto de los TG12.

La guía incluye una tabla de posibles causas de hipertrigliceridemia (HTG) muy completa, así como una definición y clasificación, y considera HTG leve o moderada cuando los valores de TG están entre 150 y 880 mg/dl y HTG grave si son > 880 mg/dl13. La HTG grave se asocia a una mutación monogénica y a un incremento del riesgo de pancreatitis.

Se sigue manteniendo como objetivo de TG en ayunas 150 mg/dl, con una estrategia terapéutica similar a la de la anterior guía3. Se recomienda analizar antes de cualquier intervención las posibles causas y evaluar el riesgo cardiovascular total. El objetivo principal es reducir el cLDL con base en el riesgo cardiovascular, puesto que la evidencia de los beneficios de bajar los TG es escasa en comparación con la reducción de cLDL. No obstante, actualmente se recomienda una intervención en los estilos de vida de los sujetos con TG > 150 mg/dl, y se recomienda el uso de fármacos solo para los pacientes con alto riesgo cardiovascular y TG > 200 mg/dl (clase IIa, nivel B)14.

Las estatinas son el fármaco de primera elección, aunque desciende el nivel de evidencia (clase IIa, nivel B), y si no se consigue bajar de 200 mg/dl, se añadiría fenofibrato (clase IIa, nivel C). También se podrían considerar los ácidos omega3 y los inhibidores de la PCSK9, aunque para estos no hay una indicación clara. No se consideran ya en esta guía la niacina ni los secuestradores de ácidos biliares dentro de la estrategia terapéutica.

Las estatinas más potentes a altas dosis (atorvastatina, rosuvastatina y pitavastatina) deben ser el tratamiento de elección. Aunque en los ensayos clínicos con fibratos se han encontrado algunos efectos beneficiosos, sobre todo en sujetos con TG elevados y valores de cHDL bajos, todavía no hay una evidencia clara del descenso de la mortalidad cardiovascular o total15. Por lo que respecta a los ácidos omega-3, hay evidencia de la reducción de los TG, pero no de los eventos cardiovasculares y la mortalidad16. Hay 2 ensayos en marcha, el REDUCEIT (NCT01492361) con 8.000 participantes y el STRENGTH (NCT02104817), con 13.000, que intentan valorar su eficacia en la reducción de eventos cardiovasculares. Los ácidos omega-3, en general, son seguros, aunque pueden incrementar el sangrado en sujetos con ácido acetilsalicílico/clopidogrel y recientemente se ha encontrado en un estudio asociación entre alta ingesta de omega-3 y cáncer de próstata17. Por último, en la combinación de estatinas y fibratos hay que monitorizar el riesgo de miopatías y evitar el uso de gemfibrozilo. Si los TG no se controlan con estatinas o fibratos, se puede añadir omega-3, una combinación segura y bien tolerada.
FÁRMACOS QUE MODIFICAN EL CHDL
Las opciones terapéuticas para las personas con cHDL bajo son escasas. Con modificación de estilos de vida se puede llegar a una variación del 10%, pero se precisarían intervenciones farmacológicas para lograr los objetivos en la mayoría de los casos. No obstante, la guía enfatiza que no hay evidencia clara de que elevar las HDL repercuta en prevención del riesgo cardiovascular tras el resultado poco alentador con torcetrapib, evacetrapib y dalcetrapib. Actualmente solo queda en marcha el estudio REVEAL (NCT01252953) con anacetrapid (en fase III), que espera demostrar la eficacia y la seguridad de aumentar el cHDL.
Por último, continúa la investigación para buscar fármacos eficaces para aumentar el cHDL y la apolipoproteína A1 (apoA1) con objeto de reducir la progresión de la ateroesclerosis. El principal interés se centra en péptidos miméticos de apoA1, que además puede tener una amplia gama de actividades biológicas, incluidos efectos antiinflamatorios e inmunomoduladores. Sin embargo, los estudios genéticos indican que las bajas concentraciones de cHDL no son la causa de enfermedades cardiovasculares y esto puede poner en cuestión las posibilidades de estas opciones terapéuticas.
En esta guía se echa de menos unas recomendaciones más claras de las cifras de inicio de tratamiento farmacológico, así como un algoritmo que concrete cifras y pasos del tratamiento de la HTG y sobre todo del cHDL disminuido.
TRATAMIENTO DE LAS DISLIPEMIAS EN DIFERENTES SITUACIONES CLÍNICAS
La guía anterior3 ya destacaba que las concentraciones plasmáticas de lípidos están determinadas en una elevada proporción por factores genéticos. En la actual se describe que la prevalencia es mayor que la anteriormente conocida. En sus formas más extremas, se manifiestan como hiperlipemias familiares. Entre estas destacan, por su frecuencia y su elevado riesgo cardiovascular, la hiperlipemia familiar combinada (HFC), con una prevalencia de al menos 1:100, y la hipercolesterolemia familiar (HF), con 1:250-300. Se calcula que ambas pueden ser la causa de hasta un 40% de la enfermedad coronaria prematura. La HFC se caracteriza por altas concentraciones de cLDL, TG o ambos y se asocia con frecuencia a diabetes tipo 2, hipertensión arterial y sobrepeso central. Por lo tanto, conocerlo es muy importante para que el médico pueda realizar un diagnóstico y tratamiento precoces18.

Aunque la anterior guía3 resaltaba la importancia de la HF, continúa existiendo un vacío en su detección y tratamiento. La guía actual presenta una mejor definición de los objetivos de tratamiento en cLDL, el empleo del tratamiento combinado (estatinas + ezetimiba) y de la disponibilidad de nuevos fármacos. La HF heterocigota es una causa genética frecuente de enfermedad cardiovascular prematura que afecta a la mitad de la familia, por lo que es crucial que los médicos tomen conciencia de la importancia de su diagnóstico y tratamiento precoces.

La guía describe en detalle los criterios clínicos para su diagnóstico, que se basan en cifras de cLDL elevadas en el sujeto y sus familiares, enfermedad coronaria prematura y xantomas. Sin embargo, se debería insistir en que los mencionados criterios clínicos solo sirven para diagnosticar al caso índice (primer caso identificado en la familia), pero no se deberían aplicar para la detección de otros familiares y especialmente en sujetos jóvenes. La vía más eficaz para identificar nuevos casos es el cribado en cascada de familiares de un caso índice.

Es bien conocida la enfermedad ateroesclerótica coronaria en la HF, pero falta información sobre la afección de otros territorios vasculares. Recientemente, un estudio español del registro SAFEHEART de HF ha demostrado que, aunque menos frecuente, también hay afección cerebrovascular y arteriopatía periférica en los pacientes con HF1920.

Los inhibidores de la PCSK9, recientemente comercializados en España, pueden ser una alternativa para determinados pacientes con HF. Estos fármacos son muy eficaces y reducen el cLDL un 60% adicional a los pacientes en tratamiento con estatinas. Todavía están pendientes los estudios de morbimortalidad cardiovascular, por lo que se deberían limitar a los pacientes con HF y muy elevado riesgo cardiovascular o con el cLDL lejos de los objetivos a pesar del máximo tratamiento hipolipemiante o que no toleran las estatinas.

Finalmente, hay que destacar que la guía actual hace referencia explícita al anciano, y aproxima su tratamiento al del resto de la población. Como principales novedades respecto a recomendaciones previas, se incrementa el peso de evidencia a favor del uso de estatinas de la misma forma que para pacientes más jóvenes en prevención secundaria (I A), se relaja la recomendación de titular hipolipemiantes en ancianos (de I C a IIa C) y se valora el uso de estatinas en prevención primaria si hay factores de riesgo cardiovascular clásicos asociados (de IIb B a IIa B).
MONITORIZACIÓN DE LÍPIDOS Y ENZIMAS DE PACIENTES EN TRATAMIENTO HIPOLIPEMIANTE
En este apartado, la guía detalla con precisión las recomendaciones para el análisis sistemático de lípidos para valorar la eficacia del tratamiento del paciente y de enzimas para la monitorización de su seguridad. Las principales recomendaciones se recogen en la tabla 2. Es importante destacar que en esta guía se han modificado los valores de corte de elevación de la creatincinasa que contraindican el inicio del tratamiento o recomiendan modificarlo.

Tabla 2. Recomendaciones para el análisis sistemático de lípidos y enzimas
I. Perfil lipídico
1. ¿Con qué frecuencia se debe monitorizar el perfil lipídico?
Antes de iniciar el tratamiento con fármacos hipolipemiantes, se debe hacer por lo menos 2 mediciones, con un intervalo de 1-12 semanas, excepto en situaciones en las que se debe iniciar el tratamiento inmediatamente, como en el SCA o los pacientes con muy alto riesgo
2. ¿Con qué frecuencia se debe monitorizar los lípidos de un paciente después de comenzar el tratamiento hipolipemiante?
• 8 (± 4) semanas después de comenzar el tratamiento
• 8 (± 4) semanas después del ajuste del tratamiento hasta conseguir objetivos terapéuticos
3. ¿Con qué frecuencia se debe monitorizar los lípidos una vez que un paciente ha alcanzado el objetivo terapéutico?
• Anualmente, a menos que haya problemas de adherencia u otras razones específicas para revisiones más frecuentes
II. Enzimas hepáticas y musculares
1. ¿Con qué frecuencia se debe monitorizar las enzimas hepáticas: ALT en pacientes tratados con fármacos hipolipemiantes?
• Antes del tratamiento.
• 8-12 semanas después de comenzar el tratamiento o después de aumentar la dosis de fármacos hipolipemiantes
• Si el resultado de este control es normal, no se recomienda el control sistemático de ALT a partir de entonces
2. Si las enzimas hepáticas están elevadas debido al tratamiento hipolipemiante:
Si ALT < 3 × LSN:
• Continuar con la terapia
• Volver a comprobar las enzimas hepáticas en 46 semanas
Si el valor se eleva a ≥ 3 × LSN:
• Detener el tratamiento hipolipemiante o reducir la dosis y volver a comprobar las enzimas hepáticas dentro de 46 semanas
• Reintroducción prudente de la terapia cuando los valores de ALT han vuelto a la normalidad
• Si ALT permanece elevada: descartar otras causas de elevación enzimática
3. ¿Con qué frecuencia debe medirse la CK en pacientes que toman fármacos hipolipemiantes?
Antes de iniciar tratamiento:
• Si el valor basal de CK es 4 × LSN, no se debe iniciar terapia farmacológica
Durante el tratamiento:
• El control sistemático de la CK no es necesario
• Solo si el paciente refiere mialgias
Préstese mayor atención a la aparición de miopatía y elevaciones de CK en pacientes de riesgo: edad avanzada, con terapia concomitante que pueda interferir en el efecto de la terapia hipolipemiante, polimedicados, insuficiencia renal o hepática o atletas
4. Si la CK está elevada debido al tratamiento hipolipemiante:
Revaluar indicación de tratamiento con estatinas
4.1. Si ≥ 4 × LSN:
• Si CK > 10 × LSN:
Detener tratamiento durante 6 semanas
– Controlar la función renal y CK cada 2 semanas
– Descartar posibilidad de elevación de la CK transitoria por otras causas: sobreesfuerzo…
– Considerar la posibilidad de miopatía si CK se mantiene elevada
– Considerar terapia hipolipemiante combinada: estatina de menor potencia + ezetimiba u otro fármaco hipolipemiante
• Si CK < 10 × LSN, sin síntomas:
– Continuar con la terapia hipolipemiante
– Monitorizar CK
• Si CK < 10 × LSN, con síntomas presentes:
– Suspender estatinas
– Vigilar hasta la normalización CK
– Reintroducir estatinas a dosis bajas cuando se normalice la CK
• Considerar la posibilidad de elevación de la CK transitoria por otras causas: sobreesfuerzo…
• Considerar la posibilidad de miopatía si CK se mantiene elevada
• Considerar terapia hipolipemiante combinada: estatina de menor potencia + ezetimiba u otro fármaco hipolipemiante
4.2. Si < 4 × LSN
• Si no hay síntomas musculares:
– Continuar con estatinas (informar al paciente sobre síntomas)
– Monitorizar CK
• Si hay síntomas musculares:
– Monitorizar síntomas y CK regularmente
• Si los síntomas persisten:
– Suspender estatina 2-4 semanas
– Revaluar los síntomas después de 6 semanas
– Revaluar indicación de tratamiento con estatinas
– Reintroducir la misma estatina u otra de menor potencia
– Introducir estatinas a dosis bajas, en días alternos o 12 veces por semana
ALT: alanina aminotransferasa; CK: creatincinasa; LSN: límite superior normal; SCA: síndrome coronario agudo.
ESTRATEGIAS PARA FAVORECER UN ESTILO DE VIDA SALUDABLE Y LA ADHERENCIA AL TRATAMIENTO HIPOLIPEMIANTE
En este apartado se hace especial énfasis en la necesidad de que el paciente no solo logre cambios en el estilo de vida, sino que los mantenga en el tiempo y se adhiera a la medicación. Para esto insiste en la importancia de la comunicación del médico con el paciente. El médico debe informar al paciente de la importancia de lograr objetivos terapéuticos de cLDL por los beneficios que de este logro se obtienen. Se deben desarrollar habilidades de comunicación para llegar a convencer al paciente. Asimismo, se habla de dotar al paciente de herramientas que le permitan mantener un estilo de vida sano y un cumplimiento correcto de su tratamiento. Por último, se aconseja la creación de estructuras de comunicación que faciliten la adherencia al tratamiento.
CONFLICTO DE INTERESES
L. Pérez de Isla, honorarios por consultoría, ponencias, realización de material didáctico, asesoría y pago de viajes a congresos científicos de MSD, AstraZeneca, Bayer, MSD, Amgen, Sanofi, Esteve, Ferrer y Aegerion. E. Galve, honorarios por consultoría y ponencias de Sanofi, Ferrer y AstraZeneca y pago de viajes a congresos científicos de Amgen. A. Castro Conde, honorarios por asesoría, consultoría, presentaciones y realización de material y pago de viajes a congresos científicos de Amgen, Sanofi y MSD. L.A. Álvarez-Sala, honorarios por presentaciones de Amgen y MSD.

☆ Grupo de Trabajo de la SEC para la guía ESC 2016 sobre el tratamiento de las dislipemias, revisores expertos para la guía ESC 2016 sobre tratamiento de las dislipemias y Comité de Guías de la SEC.
Autor para correspondencia: leopisla@hotmail.com

Bibliografía

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2Grupo de Trabajo de la SEC para la guía ESC 2016 sobre prevención de la enfermedad cardiovascular en la práctica clínica revisores expertos para la guía ESC 2016 sobre prevención de la enfermedad cardiovascular en la práctica clínica y Comité de Guías de la SEC Comentarios a la guía ESC 2016 sobre prevención de la enfermedad cardiovascular en la práctica clínica. Rev Esp Cardiol. 2016;69:894-9.
3. Catapano AL, Reiner Z, De Backer G, et al, European Society of Cardiology (ESC); European Atherosclerosis Society (EAS). ESC/EAS Guidelines for the management of dyslipidaemias The Task Force for the management of dyslipidaemias of the European Society of Cardiology (ESC) and the European Atherosclerosis Society (EAS). Atherosclerosis. 2011;217:3-46.
4. Stone NJ, Robinson JG, Lichtenstein AH, et al, American College of Cardiology/American Heart Association Task Force on Practice Guidelines. 2013 ACC/AHA guideline on the treatment of blood cholesterol to reduce atherosclerotic cardiovascular risk in adults: a report of the American College of Cardiology/American Heart Association Task Force on Practice Guidelines. J Am Coll Cardiol. 2014;63(25 Pt B):2889-934.
5. Lobos Bejarano JM, Galve E, Royo-Bordonada MÁ , et al, Spanish Interdisciplinary Committee for Cardiovascular Disease Prevention and the Spanish Society of Cardiology.Spanish interdisciplinary committee for cardiovascular disease prevention and the Spanish society of cardiology position statement on dyslipidemia management. Differences between the European and American guidelines. Rev Esp Cardiol. 2014;67:913-9.
6. Lloyd-Jones DM, Morris PB, Ballantyne CM, et al. 2016 ACC Expert Consensus Decision Pathway on the Role of Non-Statin Therapies for LDL-Cholesterol Lowering in the Management of Atherosclerotic Cardiovascular Disease Risk: A Report of the American College of Cardiology Task Force on Clinical Expert Consensus Documents. J Am Coll Cardiol. 2016;68:92-125.
7. Estruch R, Ros E, Salas-Salvadó J, et al. Primary prevention of cardiovascular disease with a Mediterranean diet. N Engl J Med. 2013;368:1279-90.
8. Cannon CP, Blazing MA, Giugliano RP, et al, IMPROVE-IT Investigators. Ezetimibe added to statin therapy after acute coronary syndromes. N Engl J Med. 2015;372:2387-97.
9. Bansal S, Buring JE, Rifai N, et al. Fasting compared with nonfasting triglycerides and risk of cardiovascular events in women. JAMA. 2007;298:309-16.
10. Jorgensen AB, Frikke-Schmidt R, Nordestgaard BG, et al. Loss-of-function mutations in APOC3 and risk of ischemic vascular disease. N Engl J Med. 2014;371:32-41.
11. Varbo A, Benn M, Tybjaerg-Hansen A, et al. Remnant cholesterol as a causal risk factor for ischemic heart disease. J Am Coll Cardiol. 2013;61:427-36.
12. Nordestgaard BG, Varbo A. Triglycerides and cardiovascular disease. Lancet. 2014;384:626-35.
13. Di Angelantonio E, Sarwar N, Perry P, et al. Major lipids, apolipoproteins, and risk of vascular disease. JAMA. 2009;302:1993-2000.
14. Chapman MJ, Ginsberg HN, Amarenco P, et al. Triglyceride-rich lipoproteins and high-density lipoprotein cholesterol in patients at high risk of cardiovascular disease: evidence and guidance for management. Eur Heart J. 2011;32:1345-61.
15. Keene D, Price C, Shun-Shin MJ, et al. Effect on cardiovascular risk of high density lipoprotein targeted drug treatments niacin, fibrates, and CETP inhibitors: meta-analysis of randomised controlled trials including 117,411 patients. BMJ. 2014;349:g4379.
16. Kotwal S, Jun M, Sullivan D, et al. Omega 3 fatty acids and cardiovascular outcomes: systematic review and meta-analysis. Circ Cardiovasc Qual Outcomes. 2012;5:808-18.
17. Brasky TM, Darke AK, Song X, et al. Plasma phospholipid fatty acids and prostate cancer risk in the SELECT trial. J Natl Cancer Inst. 2013;105:1132-41.
18. Mata P, Alonso R, Ruíz-Garcia A, et al. Familial combined hyperlipidemia: consensus document. Aten Primaria. 2014;46:440-6.
19. Pérez de Isla L, Alonso R, Mata N, et al. Coronary heart disease, peripheral arterial disease, and stroke in familial hypercholesterolaemia: insights from the SAFEHEART Registry (Spanish Familial Hypercholesterolaemia Cohort Study). Arterioscler Thromb Vasc Biol. 2016;36:2004-10.
20. Perez de Isla L, Alonso R, Watts GF, et al. Attainment of LDL cholesterol treatment goals in patients with familial hypercholesterolemia: 5-year SAFEHEART Registry follow-up. J Am Coll Cardiol. 2016;67:1278-85. 

divendres, 16 d’octubre del 2015

Quan hem de tractar les xifres elevades de colesterol o triglicèrids si no hi ha altres factors de risc cardiovascular associats?




Contestació a un apregunta clínica molt freqüent!

Quan hem de tractar les xifres elevades de colesterol o triglicèrids si no hi ha altres factors de risc cardiovascular associats?

La pregunta original de l'usuari era "Han de ser tractades xifres elevades de colesterol o triglicèrids si no hi ha altres factors de risc cardiovascular associats? En cas en aquest cas, quines xifres hem de tractar?"



Font original i contestació integra de Preevid


Respuesta

La pregunta, tal y como está planteada, carece de datos que se consideran fundamentales para poder aportar una respuesta específicamente centrada en una situación clínica concreta (por ejemplo, no se da información sobre la edad y el sexo del paciente, sobre si es diabético o sobre sus posibles antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular [ECV]; tampoco ofrece las cifras del perfil lipídico del sujeto en cuestión).
Asumiendo que se pretende conocer la indicación de tratamiento farmacológico para prevención primaria de la ECV en una persona con cifras de colesterol total y/o triglicéridos por encima del valor normal, la búsqueda se ha centrado en localizar guías de práctica clínica que aborden esta cuestión.
Tras la revisión de los documentos seleccionados (básicamente recientes guías de práctica clínica [GPC] y dos sumarios de evidencia) concluimos que a la hora de decidir iniciar tratamiento farmacológico en un sujeto con niveles elevados de colesterol (principalmente colesterol de lipoproteínas de baja densidad [LDL-C]) y/o de triglicéridos, es necesario estimar el riesgo cardiovascular (RCV) del sujeto (con las diferentes herramientas de evaluación con que se cuenta y que se recomiendan según el área geográfica y las características de la población), más que basarnos de forma aislada en las cifras específicas de los parámetros lipídicos.
En caso de cifras elevadas de LDL-C (≥ 190 mg/dl o > 240 mg/dl según el documento) también se recomienda tratamiento con estatinas independientemente de la estimación de RCV.
Y, respecto a los triglicéridos, ante valores muy elevados (hipertrigliceridemia [HTG] grave o severa: triglicéridos superiores a 1000 mg/dl) se plantearía iniciar tratamiento farmacológico (con un fibrato) con el objetivo de prevenir una pancreatitis.
La GPC sobre el manejo de los lípidos publicada por el Servicio Vasco de Salud (Osakidetza) en 2008(1) y actualizada en 2013(2), indica respecto a la prevención primaria en población general que:
  • Previamente al inicio del tratamiento hipolipemiante se debe comenzar con dieta y actividad física durante 6 meses. El tratamiento farmacológico debe considerarse:
    • En las personas entre 40 y 75 años con un riesgo coronario entre el 10 % y el 15 % mediante la ecuación REGICOR tras la intervención sobre otros factores de riesgo cardiovascular (obesidad, HTA, tabaquismo).
    • En las personas entre 40 y 75 años con un riesgo coronario entre el 10 % y el 15% mediante la ecuación REGICOR y la presencia de otros factores de riesgo no modificables (antecedentes familiares de muerte coronaria prematura, antecedentes de Hipercolesterolemia familiar, evidencia preclínica de arterioesclerosis).
    • En personas con cifras de colesterol total > 320 mg/dl y/o 240 mg/dl de c-LDL).
    • Si el riesgo coronario es >15% según la ecuación REGICOR.
  • Y respecto al manejo de la hipertrigliceridemia indica que:
    • En pacientes con hipertrigliceridemia leve o moderada (niveles > 1000 mg/dl) no está indicado el tratamiento farmacológico. El tratamiento inicial de estos pacientes debe dirigirse a los cambios en el estilo de vida. Reducir el peso, reducir el consumo de carbohidratos simples, reducir el consumo de alcohol, realizar ejercicio físico y abandonar el consumo de tabaco son el primer paso en el tratamiento del paciente con HTG.
    • No obstante, en pacientes con HTG leve o moderada, con riesgo cardiovascular del 10-15 % estaría indicado iniciar tratamiento farmacológico si el paciente es diabético y se valoraría su indicación cuando las medidas medidas higienicodietéticas no obtienen respuesta. En estos casos la utilización de fibratos podría aumentar el riesgo de pancreatitis mientras que el tratamiento con estatinas se asocia a un menor riesgo de desarrollar esta afectación. En consecuencia, en caso de decidir tratar a este grupo de pacientes el tratamiento de elección serían las estatinas.
    • En pacientes con HTG leve o moderada y riesgo cardiovascular > del 10-15 % también se considera indicado el tratamiento con estatinas.
    • En los pacientes con cifras muy elevadas de TG ( HTG grave > 1000 mg/dl) aumenta el riesgo de pancreatitis. El nivel de TG a partir del cual puede ocurrir una pancreatitis es desconocido, aunque se piensa que son necesarios niveles de más de 1.000 mg/dl para inducirla. Por tanto, en pacientes con  HTG grave (>  1000 mg/dl) el tratamiento se basará en la actuación sobre los estilos de vida, en la forma anteriormente indicada, disminuir el consumo de grasas y además se iniciará tratamiento farmacológico para evitar el riesgo de pancreatitis. Los fibratos están considerados actualmente como el tratamiento farmacológico más adecuado en los pacientes con HTG severa, ya que han demostrado producir una importante reducción de los TG. Los fibratos reducen el riesgo de eventos cardiovasculares mayores sin afectar a la mortalidad total ni cardiovascular.
El sumario de evidencia de Uptodate sobre el manejo de la alteración lipídica en prevención primaria(3) resume las recomendaciones de diferentes sociedades científicas, describiendo que:
La GPC del "American College of Cardiology / American Heart Association" (ACC/AHA)(4) recomienda, en adultos de 40 a 75 años sin ECV conocida y LDL-C entre 70 mg/dl (1,81 mmol/l) y 189 mg/dl (4,90 mmol/l), en base al cálculo del RCV mediante el uso de la herramienta “Pooled Cohort Equations CV Risk Calculator”, que:
  • En personas sin diabetes:
    • Se trate a las personas con un riesgo estimado de ECV a los 10 años  ≥ 7,5% con estatinas de moderada a alta intensidad.
    • Se considere ofrecer tratamiento con estatinas de moderada intensidad en sujetos los que tienen un riesgo estimado de ECV a los 10 años de entre el 5,0 y el 7,5  %
  • En las personas con diabetes:
    • Se trate al menos con estatinas de moderada intensidad.
    • Es razonable ofrecer tratamiento con estatinas de alta intensidad en sujetos con un riesgo estimado de ECV a los 10 años  ≥ 7,5%.
  • Además, para los adultos con un C-LDL ≥ 190 mg/dl (4,92 mmol/l) se recomienda el tratamiento con estatinas de alta intensidad y considerar adicionalmente el uso de fármacos no-estatina para reducir más el LDL-C.
En la GPC sobre el manejo de lípidos para la prevención primaria y secundaria de la ECV del “National Institute for Health and Care Excellence “(NICE)(5) se plantea ofrecer tratamiento con estatinas a los sujetos con un riesgo estimado de ECV a los 10 años ≥ 10 % (calculado en este caso con la herramienta  QRISK2). En esta guía se indica además que antes de ofrecer tratamiento con estatinas para prevención primaria, se han de discutir con el sujeto los beneficios de la modificación del estilo de vida y optimizar la gestión de todos los demás factores de riesgo de enfermedad cardiovascular modificables, si es posible. Se debería también ofrecer a las personas la oportunidad de volver a evaluar su riesgo de ECV después de que han tratado de cambiar su estilo de vida. Y si la modificación del estilo de vida es ineficaz o inadecuada valora ofrecer tratamiento con estatinas.
Y, entre las recomendaciones de la GPC de la “Joint British Societies“ para la prevención de la ECV(6) se incluye:
  • Estimar tanto el riesgo de ECV a los 10 años como el riesgo a lo largo de la vida, excepto en pacientes que de forma clara tienen un alto riesgo.
  • Administrar el tratamiento con estatinas en pacientes con un alto riesgo de ECV a lo largo de la vida.
Por su parte, los autores del sumario de evidencia señalan una serie de conclusiones que pueden ser de interés a la hora de valorar iniciar tratamiento farmacológico para prevención primaria cardiovascular:
  • Los pacientes con enfermedad coronaria conocida (incluyendo infarto de miocardio, angina de pecho, y revascularización coronaria previa), otra ECV (como enfermedad sintomática de la arteria carotídea, enfermedad vascular periférica, aneurisma de la aorta abdominal), o  con una combinación de factores de riesgo que resultan en un riesgo estimado de eventos cardiovasculares a los 10 años de más del 20 % (según la “Framingham Risk Score”) se benefician claramente de tratamiento con una estatina (en un amplio rango de niveles basales de lípidos).
  • Sin embargo, los pacientes sin ECV conocida tienen generalmente un riesgo basal de eventos cardiovasculares mucho menor y, como tal, el enfoque del tratamiento dependerá de la determinación del riesgo de ECV global, ya que el potencial de reducción del riesgo absoluto con el tratamiento de la hipercolesterolemia suele ser menor que en los pacientes con ECV establecida.
  • Por tanto, en estos pacientes, en lugar de orientar el tratamiento en base a un valor específico del LDL-C, se sugiere el cálculo del riesgo basal de eventos cardiovasculares y el tratamiento con una estatina en aquellos pacientes en los que una reducción del 20 al 30% en los eventos se traduce en una reducción absoluta en los eventos suficientemente grande como para asumir los costes, inconvenientes y posibles efectos secundarios de la terapia diaria con estatinas. (Grado de recomendación 2B: recomendación débil; enfoques alternativos pueden ser mejores para algunos pacientes en algunas circunstancias)
Por último comentar que en otra GPC publicada en diciembre de 2014(7) y no referenciada en el sumario encontramos que:
  • Se sugiere la toma de decisiones compartida con respecto al tratamiento farmacológico para los pacientes con un estimado el riesgo de ECV a 10 años del 12%, en base al mínimo perfil de daños y los beneficios sustanciales de la terapia de dosis moderada en este grupo de pacientes (fuerza de la recomendación débil).
  • Se sugiere iniciar tratamiento con una estatina en dosis moderadas para los pacientes con un riesgo estimado de ECV a la 10 años del 12 % o mayor (riesgo alto) (fuerza de la recomendación débil).
  • Se sugiere considerar una estatina en dosis moderadas para los pacientes con un riesgo de ECV a 10 años entre el 6 % y el 12 % (riesgo intermedio) después de discutir los daños mínimos conocidos, los beneficios derivados de la limitada evidencia disponible, y una exploración de los valores y preferencias del paciente (fuerza de la recomendación débil).
En cuanto a los pacientes con niveles elevados de triglicéridos, el sumario de evidencia de Uptodate sobre el manejo de la HTG(8) indica (teniendo en cuenta que  las intervenciones no farmacológicas, como la pérdida de peso en pacientes obesos, el ejercicio aeróbico, la evitación de azúcares concentrados y medicamentos que elevan los niveles de triglicéridos en suero, y el estricto control de la glucemia en los diabéticos, deben ser el tratamiento de primera línea), que:
  • Las decisiones acerca de iniciar el tratamiento farmacológico deben basarse en el RCV global. Casi todos los pacientes con enfermedad cardiovascular conocida o con riesgo similar (múltiples factores de riesgo que confieren un riesgo a 10 años de ECV > 20%, según la “Framingham Risk Score”) requerirán terapia.
  • Por lo general, se sugiere iniciar tratamiento con estatinas en pacientes con ECV o riesgo similar que tienen HTG moderada (200 a 500 mg/dl [2,3 a 5,7 mmol/l])
  • Aunque la evidencia de alta calidad es deficiente, para la prevención primaria de la pancreatitis, también se sugiere iniciar  tratamiento farmacológico para reducir los triglicéridos cuando la concentración en ayunas es superior a 1000 mg/dl (11,3 mmol/l).
  • Para los pacientes con un nivel de triglicéridos por encima de 500 mg/dl (5,7 mmol/l) en los que está indicada la terapia farmacológica, se sugiere el tratamiento con un fibrato (tales como fenofibrato), seguido por la adición de una estatina una vez que los niveles de triglicéridos han bajado.

Referencias (8):

  1. San Vicente Blanco R., Pérez Irazusta I., Ibarra Amarica J., Berraondo Zabalegui I., Uribe Oyarbide.F., Urraca Garcia de Madinabeitia J., Samper Otxotorena.R., Aizpurua Imaz I., Almagro Mugica F., Andrés Novales J., Ugarte Libano R. Guía de Práctica Clínica sobre el manejo de los lípidos como factor de riesgo cardiovascular. Osakidetza. Vitoria-Gasteiz. [Texto Completo] [Consulta: 15/10/2015]
  2. Guías de Práctica Clínica. Lípidos. Osakidetza. Vitoria-Gasteiz. [Texto Completo] [Consulta: 15/10/2015]
  3. Pignone M. Treatment of lipids (including hypercholesterolemia) in primary prevention. This topic last updated: Aug 13, 2015. In: UpToDate, Basow, DS (Ed), UpToDate, Waltham, MA, 2015.
  4. Stone NJ, Robinson JG, Lichtenstein AH, Bairey Merz CN, Blum CB, Eckel RH, Goldberg AC, Gordon D, Levy D, Lloyd-Jones DM, McBride P, Schwartz JS, Shero ST, Smith SC Jr, Watson K, Wilson PW, Eddleman KM, Jarrett NM, LaBresh K, Nevo L, Wnek J, Anderson JL, Halperin JL, Albert NM, Bozkurt B, Brindis RG, Curtis LH, DeMets D, Hochman JS, Kovacs RJ, Ohman EM, Pressler SJ, Sellke FW, Shen WK, Smith SC Jr, Tomaselli GF; American College of Cardiology/American Heart Association Task Force on Practice Guidelines. 2013 ACC/AHA guideline on the treatment of blood cholesterol to reduce atherosclerotic cardiovascular risk in adults: a report of the American College of Cardiology/American Heart Association Task Force on Practice Guidelines. Circulation. 2014 Jun 24;129(25 Suppl 2):S1-45. [Resumen] [Texto Completo] [Consulta: 15/10/2015]
  5. National Institute for Health and Care Excellence. Lipid modification: cardiovascular risk assessment and the modification of blood lipids for the primary and secondary prevention of cardiovascular disease. NICE clinical guideline 181, July 2014. [Texto Completo] [Consulta: 15/10/2015]
  6. JBS3 Board. Joint British Societies' consensus recommendations for the prevention of cardiovascular disease (JBS3). Heart. 2014 Apr;100 Suppl 2:ii1-ii67. [Resumen] [Texto Completo] [Consulta: 15/10/2015]
  7. Dyslipidemia Guideline Work Group. VA/DoD clinical practice guideline for the management of dyslipidemia for cardiovascular risk reduction. Washington (DC): Department of Veterans Affairs, Department of Defense; 2014 Dec. [Resumen] [Texto Completo] [Consulta: 15/10/2015]
  8. Rosenson RS. Approach to the patient with hypertriglyceridemia. This topic last updated: Jul 30, 2015. In: UpToDate, Basow, DS (Ed), UpToDate, Waltham, MA, 2015.
Estas referencias son del tipo:
  1. Metaanálisis y/o revisiones sistemáticas: 0 referencia
  2. Ensayos clínicos: 0 referencia
  3. Cohortes, casos controles, serie de casos clínicos: 0 referencia
  4. Consenso de profesionales: 0 referencia
  5. Guías de práctica clínica: 6 referencias
  6. Sumario de evidencia: 2 referencias
  7. Información para pacientes: 0 referencia

dimecres, 10 de juny del 2015

Guia Clínica per a la detecció, diagnòstic i tractament de la Dislipèmia Aterogènica en Ap










Les Societats Científiques SEA, semFYC, SEMERGEN i SEMG han elaborat conjuntament la Guia Clínica per a la detecció, diagnòstic i tractament de la Dislipèmia Aterogènica en AP.



dilluns, 9 de febrer del 2015

Fibrats en la prevenció primària de la malaltia cardiovascular


No es recomana la prescripció rutinària de fibrats per a la prevenció primària de malaltia cardiovascular.



Resum

Les malalties cardiovasculars són la principal causa de mort a Catalunya.

La malaltia cardiovascular es pot prevenir o retardar amb un bon control dels factors de risc. 

La prevenció primària té com a objectiu que persones amb factors de risc no iniciïn una malaltia més greu com ara hipertrigliceridèmia o infart agut de miocardi.

No es recomana oferir rutinàriament el tractament farmacològic amb fibrats en la prevenció primària de malalties cardiovasculars perquè no hi ha prou evidència sobre els seus beneficis, excepte en els casos de hipertrigliceridèmia aïllada, o hipertrigliceridèmia amb malaltia ateroscleròtica o intolerància a totes les estatines.

Més informació

Les malalties cardiovasculars constitueixen una de les causes més importants de discapacitat i mort prematura a tot el món. En els darrers 50 anys a Catalunya les malalties cardiovasculars han estat la primera causa de mortalitat en el conjunt de la població. L’any 2012, la proporció de morts per malalties cardiovasculars ha estat del 29,1%. La morbiditat-mortalitat cardiovascular s'associa a l'obesitat i a d’altres factors de risc modificables, com ara el colesterol.

La prevenció primària té com a objectiu que persones amb factors de risc no iniciïn una malaltia més greu, com ara hipertrigliceridèmia o infart agut de miocardi. La justificació d'aquest enfocament es basa en dades epidemiològiques en què s'evidencia una relació contínua entre les concentracions de colesterol i els esdeveniments coronaris i mortalitat.

Els fibrats són un grup de medicaments hipolipemiants que redueixen els nivells de triglicèrids en sèrum en un 30%-50% i augmenten la concentració de lipoproteïnes d'alta densitat (C HDL) entre un 5%-20%. El seu efecte sobre el colesterol de lipoproteïnes de baixa densitat (C-LDL) és variable i va des de l'absència d'efecte fins a una petita reducció de l'ordre del 10%. Els fibrats actualment disponibles a la Unió Europea són el gemfibrozil, el fenofibrat, el ciprofibrat i el bezafibrat.

Segons l'informe d'utilització de medicaments per als hipolipemiants a Espanya 2000-2012, el consum de fibrats ha augmentat 2,4 dosis diàries per 1.000 habitants (DHD) en aquest període. Entre els hipolipemiants, el fenofibrat és el fàrmac que ha experimentat l’increment més important, que ha passat d’1,4 DHD el 2000 a 4,2 DHD el 2012 (increment de 200,6%). No obstant això, el consum d'aquest grup ha disminuït respecte al consum total d'hipolipemiants del 19,4% el 2000 al 5,9% el 2012. A Catalunya, segons dades del Sistema d'Informació dels Serveis d'Atenció Primària (SISAP), l'any 2013 es van prescriure 59.548 receptes de fibrats en atenció primària (ICS), el que correspon a uns 2M euros de despesa farmacèutica pública.

En general, els fibrats es toleren bé, amb efectes secundaris lleus, com poden ser molèsties gastrointestinals (menor al 5%) i borradura cutània (2%). Així mateix s'han descrit efectes adversos com miopatia, elevació d'enzims hepàtics i colelitiasi. Quan els fibrats es combinen amb estatines pot augmentar el risc de miopatia. Aquest risc és més elevat amb gemfibrozil i s’ha d’evitar l'associació d'aquest medicament amb estatines. L'increment del risc de miopatia per combinació d'estatines amb altres fibrats (fenofibrat, bezafibrat) sembla ser petit.

L'eficàcia i seguretat dels fibrats en prevenció primària cardiovascular ha estat avaluada en múltiples estudis. L'última actualització de la guia del National Institute for Health and Care Excellence (NICE), publicada el juliol de 2014, recomana que no s'ha d'oferir rutinàriament fibrats a pacients per a la prevenció primària de malalties cardiovasculars. Aquesta recomanació està basada en estudis amb diferents metodologies i poblacions. Quan s'han comparat els fibrats enfront de placebo en prevenció primària s'ha evidenciat que no hi ha benefici pel que fa a totes les causes de mortalitat cardiovascular o mort sobtada cardíaca, encara que poden reduir potencialment l'infart agut de miocardi no mortal. Així mateix, hi ha estudis en què s'han comparat fibrats enfront de placebo o fibrats més estatines enfront d’estatines en prevenció primària i secundària amb o sense diabetis mellitus, sense trobar se beneficis dels fibrats per a totes les causes de mortalitat, mortalitat cardiovascular, mort sobtada cardíaca o accident vascular cerebral, tot i que es podria reduir l'infart agut de miocardi no mortal.

Segons els estudis i guies publicades a la literatura, aquesta recomanació es basa en la manca d'evidència sobre l'efectivitat d'aquests medicaments en prevenció primària (NICE), així com en diferents guies dels Estats Units i Europa.

Per tant, l'ús de fibrats hauria de limitar-se a pacients amb hipertrigliceridèmia aïllada (prevenció primària), o hipertrigliceridèmia amb malaltia ateroscleròtica (claudicació intermitent, cardiopatia isquèmica, aneurisma d'aorta abdominal, accident vascular cerebral: prevenció secundària) o intolerància a totes les estatines.

En conclusió, no estaria indicat oferir rutinàriament fibrats per a la prevenció primària de les malalties cardiovasculars atès que no hi ha prou evidència del seu benefici.

Font original: Essencial